sábado, 11 de junio de 2016

El fluir de la vida de dos farsantes


Se miró los pies y suspiró con tanta fuerza que nadie más que ella le escuchó. Pero él, tampoco esperaba otra cosa. Sus miradas se cruzaron con la brevedad de un relámpago y sus labios esbozaron una sonrisa. 

Estaba hermosa con aquellas ropas que hacían recordar el pasado. Un pasado tan marchito como la propia vida que había llevado. A él le daba igual. 

Aquellas ropas les indicaban de donde venían y a donde querían llegar.